Mostrando entradas con la etiqueta 15º Ordinario B. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 15º Ordinario B. Mostrar todas las entradas

Domingo 15º del Tiempo Ordinario


Hoy, la liturgia nos recuerda que todos nosotros somos profetas y enviados de Dios. Como Amós, que fue agarrado por Dios cuando estaba cuidando el ganado y ocupándose de sus higos. Se ganaba la vida con su trabajo. Pero aquí no es cuestión de "ganarse la vida", sino de "arriesgarse" en obediencia al que le dijo: "Ve y profetiza"
Los galileos de Tiberíades podían haber seguido pescando, que era lo suyo, pero escucharon un día a Jesús. Y, en lugar de quedarse a repasar el programa de viaje, salieron… y resulta que luego… "ungían", "predicaban", "curaban"…
Ser profeta no es una profesión, ni un título nobiliario, ni tampoco un honor que se nos concede. Es el encargo que se nos da, y que todos los bautizados en Jesús tenemos, de estar presentes en medio del mundo como fermento de liberación, ser sal, ser luz. Así se explica San Pablo.

Domingo 15º del Tiempo Ordinario


No hay homilía por brevedad en las fiestas populares de Las Villas. Ofrezco la de hace tres años:


Jesús recibió de Dios Padre la misión de evangelizar anunciando la inminencia del Reino.
Los apóstoles y la Iglesia recibieron de Jesús el encargo de continuar la evangelización, llamando a todos a la conversión y aceptación de la Buena Nueva.
El cristiano evangeliza humanizando y humaniza evangelizando. Desde los valores del evangelio se llega a la plena humanidad; podemos y debemos ser a un tiempo ciudadanos y discípulos, constructores de un mundo más humano y más divino. El Reino de Dios se realiza en las realidades humanas, aunque las transciende y sublima.
El cristiano evangeliza removiendo obstáculos y males que alienan y esclavizan; combatiendo los males demoníacos de nuestro mundo: la injusticia, la desigualdad, el hambre, la mentira, el desamor y el odio…
El cristiano también evangeliza creyendo en la eficacia histórica del bien, favoreciendo la calidad de la vida humana, saludando y asumiendo cuanto de positivo tiene este mundo de hoy, estirando todas las posibilidades de bien que tiene nuestra cultura…
El cristiano evangeliza en comunidad (les envió de dos en dos), en pobreza y fragilidad (les envió sin dinero), en sintonía con el Señor (les dio autoridad sobre el mal), desde su misma realidad vital (Amós reconoce que sólo sabe ser pastor de ovejas y cultivador de higos).
¡Qué somos y para qué valemos, pobres de nosotros! Con la gracia de Dios, igual que Amós y los discípulos de Jesús, seremos voceros de una vida más verdadera y de un mundo mejor para todos.

Música Sí/No